Novias

El ‘bridal look’ de la nueva duquesa de Sussex

mayo 28, 2018

A casi 10 días de la boda del año, en el Protocolo no hemos querido pasar por alto los detalles del estilismo de novia de su Alteza Real la nueva Duquesa de Sussex.

Para esta publicación hemos contado con la colaboración de Marina Fernandez, directora de Relaciones Institucionales de la Escuela Internacional de Protocolo quien además de ser una experta en este ámbito tuvo la suerte de viajar a Windsor y ser parte del equipo de expertos para la cadena CNNE.

La boda de Meghan Markle y el príncipe Harry, a pesar de no haber sido una boda de estado, sin duda era un acontecimiento mediático y muy esperado. Ella además de ser una mujer divorciada,y ex actriz estadounidense podemos decir que era la primera plebeya biracial que entraba en la familia real inglesa.

La novia pasó la noche previa a su boda en Cliveden House acompañada de su madre, Doria Ragland (única persona de su familia invitada a la boda). El gran apoyo de Meghan, imposible olvidar la emoción y el orgullo reflejados en su cara cuando ve avanzar a su pequeña hacia el altar. Una lección de compostura y saber estar en una situación muy ajena a su día a día.

La elección del vestido fue una gran sorpresa, ya que no figuraba en las apuestas que encabezaban Ralph and Russo, Stella McCartney y Erdem. Finalmente la elegida fue Clare Waight Keller con un diseño para la maison francesa Givenchy, a destacar la línea minimalista y muy sobria del vestido. De escote barco donde dejaba ver ligeramente los hombres elaborado en candi de seda con una falda en corte A.

Con esta decisión Meghan manda un mensaje muy claro ya que la británica Waight Keller es la primera mujer que accede al puesto de diseñadora creativa de la histórica firma. En este caso la nueva duquesa de Sussex, Woman Advocate de la ONU y feminista declarada hace una elección coherente con sus ideales.

 

La etiqueta y la imagen son armas de comunicación muy poderosas porque son capaces de transmitir mensajes sin necesidad de palabras – MF

 

En esta misma línea, aunque con un mensaje diferente, iba también la elección del velo que llevaba bordadas las flores nacionales de los 53 países que conforman la Commonwealth. Esto, además de suponer un guiño a todos los súbditos de SM la reina Isabel II reafirma también el papel de Harry como representante de la reina en la Commonwealth.

Para muchos el diseño del vestido fue nada espectacular o que se esperaba algo más; Meghan tenía muy claro que no se trataba de un look de alfombra roja para recoger el Oscar, se trataba de un vestido de una auténtica ‘royal’. De su pelo se encargó Serge Normant y el maquillaje lo realizó Daniel Martin; algunos incluso “criticaban” el look tan natural que llevaba, pero Meghan quiso seguir la línea efecto beauty que creemos fue muy acertado.

Una de las dudas que más de uno teníamos además del vestido era sabe la tiara familiar que luciría para su gran día. Finalmente la reina sí le prestó una tiara de su joyero.

 

Según la tradición, sólo pueden lucir tiaras de la reina las mujeres que pertenecen a la familia real (por nacimiento o tras su matrimonio)

 

Foto: Alexi Lubomirski 

Entendemos que fue un gesto de la reina para mostrar al pueblo su cariño y aceptación hacia ella, incluso antes de que entrara a formar parte de la Casa Windsor. La misma duquesa de Sussex eligió la tiara ; se trataba de la bandeau Queen Mary, una joya con diamantes y un broche central confeccionado en 1932, aunque la pieza central data desde 1893. Un regalo que le hicieron a la reina María por su boda, de hecho la propia reina recibió a Meghan para seleccionar la tiara y tomar el té ¡vaya momentazo!

Otro detalle que daba mucho de qué hablar fue que la novia no llegara al altar del brazo de su padre que si lo analizamos es más una cuestión de tradición que de protocolo. En otras monarquías incluso los novios han llegado juntos al altar (Haakon y Mette Marit de Noruega, por ejemplo).

Meghan hizo parte del recorrido hacia el altar acompañada de su cortejo infantil (lanzando también un mensaje de empoderamiento femenino) y el segundo tramo lo hizo del brazo del príncipe de Gales, heredero al trono y padre de Harry. Comunicando con esto el mejor sello de aprobación del príncipe Carlos a este matrimonio.

Y lo que no podía faltar en el bridal look de una royal: el “algo nuevo” que era su vestido y el “algo prestado” que era la tiara. El “algo azul” lo vimos en el segundo look de novia cuando lució un anillo que perteneció a la princesa Diana (un bonito guiño hacia su suegra). Por cierto, el segundo vestido (escote halter) no nos dejaba indiferente, diseño de Stella McCartney, que al igual que Meghan, lucha por los derechos de los animales y el comercio ético.

Con certeza podemos decir que la nueva duquesa lanzaba potentes mensajes con su estilismo de novia, nos gustara o no, el protocolo hacía acto de presencia. Una boda maravillosa y muy emotiva.

 

 

Fotografía: Getty Images

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